Si buscas un postre que haga ruido en la mesa sin recurrir a colorantes artificiales, el té mariposa tiene un truco que enamora: la flor azul, conocida como butterfly pea, regala un tono azul natural a todo lo que toca. En esta receta lo usamos para preparar unos cupcakes de vainilla con un glaseado azul pastel, ideales para un cumpleaños, un baby shower o una merienda en casa.
Un aviso de honestidad: el color que se obtiene con una infusión natural es suave y pastel, no neón. Para muchos, ese es justo su encanto. Y si quieres un azul más intenso, al final te damos un par de trucos.
Qué es el té mariposa y por qué tiñe
El Té Mariposa de Mahama es la flor azul seca (butterfly pea) en hoja suelta. Al infusionarla en agua o leche, suelta un color azul profundo. Tiene un sabor muy suave, ligeramente herbal, así que se puede usar en postres sin que domine el sabor. Además tiene una particularidad divertida: al añadir un ácido, como unas gotas de limón, el azul vira hacia el morado.
Ingredientes para 12 cupcakes
Para los cupcakes
- 1 y 1/2 tazas de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1/4 de cucharadita de sal
- 1/2 taza de mantequilla a temperatura ambiente
- 3/4 de taza de azúcar
- 2 huevos
- 1 cucharadita de vainilla
- 1/2 taza de leche infusionada con té mariposa (ver preparación)
Para el glaseado
- 1/2 taza de mantequilla suave
- 1 y 1/2 tazas de azúcar glass
- 2 a 3 cucharadas de infusión concentrada de té mariposa
- 1/2 cucharadita de vainilla
Preparación
1. Prepara la leche y el concentrado azul
Calienta media taza de leche hasta que suelte vapor y agrega una cucharada de flores de té mariposa. Tapa y deja reposar diez minutos. Cuela y deja enfriar: esa será tu leche azul para la masa. Para el glaseado, prepara aparte una infusión muy concentrada: dos cucharaditas de flor en tres cucharadas de agua caliente, reposo de diez minutos. Entre más concentrada, más color. Un infusor de acero inoxidable hace el colado mucho más limpio.
2. Mezcla los secos
Precalienta el horno a 180 °C y coloca capacillos en un molde para 12 cupcakes. Mezcla la harina, el polvo para hornear y la sal.
3. Acrema y agrega
Bate la mantequilla con el azúcar hasta que quede pálida y esponjosa, unos tres minutos. Añade los huevos de uno en uno y después la vainilla. Incorpora los ingredientes secos alternando con la leche azul, en dos o tres tandas, hasta que no queden grumos.
4. Hornea
Rellena los capacillos hasta dos tercios y hornea de 18 a 22 minutos, o hasta que un palillo salga limpio. Deja enfriar por completo antes de decorar.
5. Prepara el glaseado
Bate la mantequilla hasta que quede cremosa, agrega poco a poco el azúcar glass y la vainilla. Incorpora el concentrado azul cucharada por cucharada hasta lograr el tono deseado. Si queda muy suave, refrigera unos minutos antes de decorar.
Trucos para que luzcan espectaculares
- Intensifica el color. Muele las flores secas hasta hacerlas polvo y mezcla un poco en el glaseado; el tono azul se vuelve más profundo.
- Juega con el morado. Una gota de jugo de limón en el glaseado lo cambia a un tono lila. Haz dos tandas y combina azul y morado para un efecto degradado.
- Decora con flores comestibles secas. Unos pocos pétalos o un toque de lavanda seca sobre el glaseado dan un acabado elegante. Usa solo unas pizcas, porque la lavanda es muy aromática.
- Hazlos con anticipación. Los cupcakes sin decorar se conservan bien un día en recipiente hermético; el glaseado se hace el mismo día para que luzca fresco.
Qué servir para acompañarlos
Una mesa de postres se ve completa con una bebida a juego. Prepara una jarra de limonada con té mariposa: se sirve azul y, al añadir limón en la mesa, cambia de color frente a tus invitados. Para quienes prefieren algo caliente, una taza de Fruta y Flor aporta contraste con su toque de jamaica, canela y naranja.
Una idea para fiestas infantiles y adultas
Como el color viene de una flor y no de un colorante industrial, estos cupcakes son una opción atractiva para quienes buscan reducir aditivos. Eso sí: tienen azúcar como cualquier cupcake, así que se disfrutan mejor como gusto ocasional. Y si hay niños pequeños, recuerda que la infusión de la masa es solo un ingrediente de color y sabor muy suave.
Con un puñado de flores azules, una receta básica de vainilla y un poco de creatividad, tendrás un postre que sorprende y que invita a contar la historia de una flor que cambia de color. Esa es la magia de cocinar con infusiones.
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